Hay cierres que no hablan de despedidas, sino de caminos que continúan. En Ayacucho, en el distrito de Tambo, la Municipalidad Distrital de Tambo, la UGEL La Mar, familias, líderes comunitarios y adolescentes se reunieron para celebrar el cierre del Programa de Área Luces de Esperanza de World Vision Perú, una intervención que durante 16 años acompañó a niñas, niños, adolescentes, sus familias e instituciones públicas para fortalecer sus oportunidades de desarrollo.
La ceremonia también fue un espacio para reconocer a quienes culminaron distintos procesos formativos impulsados por Word Vision Perú: adolescentes que fortalecieron habilidades para la vida y el trabajo; jóvenes que dieron sus primeros pasos en el emprendimiento; docentes que incorporaron nuevas herramientas pedagógicas y líderes comunitarios que asumieron un rol activo en la protección y bienestar de la niñez.
"Los cambios más importantes los vemos, por ejemplo, en adolescentes que hoy confían más en sus capacidades; en familias que acompañan de manera más tierna a sus hijas e hijos; en docentes y directivos que encuentran nuevas formas de enseñar y en comunidades que asumen un rol activo en la protección de la niñez. Ese es el legado que permanece", señala Mariluz Rupay, coordinadora de Ayacucho.
La intervención inició en 2010 con un enfoque centrado en la niñez. Con el paso de los años, el trabajo evolucionó hacia iniciativas orientadas al desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes, incorporando proyectos de habilidades para la vida y el trabajo, promoción de la lectura, participación comunitaria y fortalecimiento de entornos protectores.
Más de 2,500 adolescentes fortalecieron competencias emprendedoras y habilidades socioemocionales; 1,500 niñas y niños participaron en estrategias de animación a la lectura; y 230 docentes y especialistas recibieron asistencia técnica en metodologías orientadas a mejorar los aprendizajes y acompañar mejor a sus estudiantes.
Asimismo, 120 adolescentes y jóvenes lograron implementar sus propios planes de negocio con apoyo de fondos semilla, mientras que 50 accedieron a formación técnica en el CETPRO San Francisco de Tambo, ampliando sus oportunidades educativas y laborales.
El trabajo también fortaleció a la comunidad: cuarenta voluntarios desarrollaron capacidades para contribuir a la protección y bienestar de niñas, niños y adolescentes, mientras que 650 familias en situación de vulnerabilidad recibieron acompañamiento permanente para fortalecer el cuidado y desarrollo de sus hijos e hijas. En total, más de 7,000 personas participaron directamente en las diferentes iniciativas impulsadas a lo largo de estos años.
Durante la ceremonia, autoridades y actores locales destacaron el aporte de World Vision Perú al fortalecimiento de la educación y al desarrollo integral de la niñez y adolescencia en el distrito, reconociendo especialmente el trabajo realizado junto a las instituciones educativas, las familias y las comunidades.
Hoy cerramos un importante capítulo en Tambo, con la convicción de que es posible construir entornos donde niñas, niños y adolescentes crezcan más protegidos, participen activamente en las decisiones que afectan sus vidas y encuentren mayores oportunidades para desarrollar todo su potencial.