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Hatun Jirka: 15 años abriendo oportunidades para la niñez en Áncash

Escrito por World Vision Perú | Sep 11, 2026, 9:29:02 PM
 

 

Durante 15 años, niñas, niños, adolescentes y familias de los distritos de Pueblo Libre y Pamparomás, en la provincia de Huaylas, Áncash, fueron parte de un proceso que buscó algo que va mucho más allá de mejorar un indicador: generar mejores condiciones para que la niñez pueda crecer, aprender, sentirse protegida y participar en las decisiones que afectan su vida.

 

El Programa de Área Hatun Jirka de World Vision Perú inició en octubre de 2011 y culmina en septiembre de 2026, con un impacto en 23,122 personas, de las cuales 10,704 son niñas, niños y adolescentes. Este camino se construyó junto con familias, comunidades, escuelas, servicios de salud, instituciones públicas y otros actores locales.

 

Para abrir oportunidades, el cambio empieza desde la primera infancia. En Hatun Jirka, el acompañamiento a las familias para mejorar la alimentación y el cuidado se reflejó en resultados concretos: entre 2012 y 2018, la desnutrición crónica en menores de 5 años pasó de 51% a 36.6%, mientras que la anemia se redujo de 57.5% a 30.5%.

 

A esto se sumó una mejor alimentación en los hogares: el porcentaje de niñas y niños que recibían una alimentación adecuada y oportuna pasó de 62.3% en 2012 a 91.2% en 2017. Así, cuidar la salud desde los primeros años también significó crear mejores condiciones para que niñas y niños pudieran desarrollarse y aprender.

 

Y las oportunidades para aprender fueron creciendo. La matrícula en educación inicial de niñas y niños de 3 a 5 años pasó de 30.5% en 2007 a 68.1% en 2017. En los hogares, la lectura también fue ganando espacio: entre 2019 y 2023, el porcentaje de niñas y niños con hábitos lectores aumentó de 24.4% a 37%.

 

Crecer también es sentirse protegido

El entorno familiar también puede marcar la diferencia. Por eso, el trabajo con 1,347 familias a través de Crianza con Ternura buscó fortalecer formas de acompañar a niñas, niños y adolescentes desde el cuidado y el buen trato.

 

Los cambios fueron especialmente visibles en el uso del castigo físico. Entre 2019 y 2023, el porcentaje de padres que recurría a esta práctica pasó de 27% a 3.2%. Entre las madres, disminuyó de 34% a 16.4%. Al mismo tiempo, se fortalecieron servicios locales de protección, como tres DEMUNA con servicios amigables y una Cámara Gesell para una atención especializada de niñas, niños y adolescentes.

 

En este entorno de mayor protección, también se buscó que adolescentes pudieran mirar su futuro con más herramientas y posibilidades. El porcentaje que reportó mayores competencias para desarrollar proyectos de emprendimiento pasó de 21.2% en 2019 a 44.9% en 2023, mientras que quienes manifestaron esperanza en el futuro aumentaron de 12.6% a 37.2%.

 

Detrás de estos resultados hay historias como las de Adán, un niño que encontró en las ludobibliotecas un espacio donde disfruta de la lectura, se siente seguro y comparte con sus amigos. O Alexis y Lucero, quienes participaron en Youth Ready, fortaleciendo sus habilidades para emprender. Actualmente Alexis lleva adelante un emprendimiento de venta de cuyes y Lucero, que está en secundaria, también ha encontrado en estas herramientas una forma de generar ingresos y mirar nuevas posibilidades para su futuro. También está Evelyn, voluntaria comunitaria, quien ha acompañado de cerca este proceso y hoy se reconoce como una guardiana de los cambios en su comunidad.

 

Ampliar oportunidades también significa reconocer que niñas, niños y adolescentes tienen algo que decir sobre sus familias, escuelas y comunidades. Por eso, Hatun Jirka impulsó espacios de participación como 10 Consejos Consultivos de Niños y Niñas, con 250 participantes, además de actividades comunitarias en las que alrededor de 1,000 NNA pudieron expresar sus opiniones y participar en decisiones.

 

“Hatun Jirka nos deja una mirada integral de lo que significa acompañar a la niñez. Los resultados están en una mejor alimentación, más oportunidades para aprender, familias que avanzan hacia una crianza sin violencia y niñas, niños y adolescentes que encuentran espacios para participar. Pero, sobre todo, quedan capacidades en las familias, comunidades e instituciones para que estas oportunidades puedan continuar”, señala Sandra Contreras, directora ejecutiva de World Vision Perú.

 

Estos logros fueron compartidos con autoridades, familias, organizaciones y socios locales durante las ceremonias de reconocimiento realizadas como parte del cierre de Hatun Jirka. Así, World Vision culmina una etapa de acompañamiento que comenzó en 2011. Más de 23 mil personas fueron parte de este proceso y hoy quedan aprendizajes, capacidades y servicios fortalecidos en Pueblo Libre y Pamparomás.

 

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