Cada tres años, el informe Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) pone una cifra sobre el aprendizaje de estudiantes. Esta vez, Perú obtuvo 390 puntos en lectura, 382 en matemática y 406 en ciencias, resultados que se mantienen por debajo del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y que, en lectura, incluso representan un retroceso frente a 2023.
Mirar solamente el resultado puede hacernos perder de vista algo importante: ¿a quiénes estamos evaluando? PISA evalúa a estudiantes de 15 años. Es decir, no estamos viendo directamente lo que ocurre hoy en secundaria, sino el resultado acumulado de una trayectoria educativa. La generación evaluada en esta edición atravesó la pandemia cuando se encontraba aproximadamente entre cuarto y quinto grado de primaria.
Para Daniel Yépez, coordinador nacional de Educación de World Vision Perú, este dato ayuda a entender mejor el resultado: “se ve cómo en esta generación ha habido un impacto profundo, sobre todo en el Perú”. Hay otra señal que merece atención. El retroceso no es exclusivamente peruano: los países participantes también registraron caídas. Sin embargo, América Latina aparece entre las regiones con mayores dificultades, y Perú se encuentra entre los países que más han retrocedido. En lectura, la diferencia frente a 2023 fue de 18 puntos.
La pregunta, entonces, no debería ser únicamente cuánto bajamos, sino qué aprendizajes estamos dejando de consolidar y en qué momento de la trayectoria educativa se produce esa pérdida.
Yépez pone el foco en una etapa que muchas veces queda fuera de la conversación cuando se conocen los resultados de una prueba aplicada a adolescentes: la primaria. Leer, resolver problemas matemáticos y desarrollar pensamiento científico son aprendizajes fundamentales que deberían construirse desde los primeros años. Si esas capacidades no se afianzan entonces, recuperarlas al llegar a secundaria se vuelve mucho más difícil.
Cuando el contexto sí importa
La experiencia de World Vision Perú en la Amazonía muestra que las cifras educativas no ocurren en el vacío. En Punchana, Loreto, más de 1,600 niñas y niños participaron en el proyecto Inclusión Educativa para la Vida, desarrollado junto con instituciones educativas, la UGEL Maynas y la Gerencia Regional de Educación de Loreto. En un territorio marcado por la dispersión geográfica, la pobreza, la diversidad lingüística, las dificultades de conectividad y las inundaciones, el proyecto combinó metodologías activas de lectura, acceso a libros físicos y digitales, acompañamiento docente, trabajo con familias y fortalecimiento socioemocional.
Los cambios muestran que las brechas pueden moverse cuando se interviene sobre distintos factores al mismo tiempo: el porcentaje de estudiantes que alcanzaba el nivel mínimo de comprensión lectora pasó de 42.7% a 85%, mientras que la comprensión inferencial aumentó de 30% a 52%.
Además, 71% de los estudiantes incrementó voluntariamente su lectura de libros. La experiencia deja una pista: mejorar los aprendizajes no parece depender de una sola solución. Requiere mirar al estudiante, pero también al docente, a la familia, a los materiales disponibles y a las condiciones en las que ocurre el aprendizaje.
La tecnología no reemplaza el aprendizaje
A esta conversación se suma un desafío que hace apenas unos años no existía con la misma intensidad: la inteligencia artificial.
El informe PISA identifica preocupaciones sobre el uso de la tecnología y la IA cuando esta se utiliza de manera mecánica y sin una intención pedagógica. Para Yépez, incorporar herramientas digitales en las escuelas no garantiza por sí mismo mejores aprendizajes. Si no existe una propuesta pedagógica clara, incluso pueden profundizarse las brechas.
El reto, por eso, no es enseñar a los estudiantes simplemente a usar IA, sino enseñarles a pensar con ella. Buscar información, contrastarla, cuestionarla, conversar sobre ella y construir una respuesta propia son capacidades que adquieren todavía más valor cuando una herramienta puede generar una respuesta en segundos.
En Huancavelica, World Vision Perú y UNICEF vienen explorando precisamente esa ruta a través de una iniciativa STEAM que llegará a 1,200 estudiantes y 100 docentes de ocho instituciones educativas rurales y urbanas. La propuesta combina ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas con acompañamiento docente y un uso ético y pedagógico de la inteligencia artificial.
La apuesta no es poner una nueva herramienta frente al estudiante y esperar que haga el trabajo. Es utilizarla para despertar preguntas, investigar, crear y desarrollar pensamiento científico. Por eso, la iniciativa también busca fortalecer los Clubes de Ciencia y Tecnología y generar redes de aprendizaje entre escuelas, con la participación de actores educativos de la región.
¿Qué hacemos con lo que PISA nos está diciendo?
Yépez explica que los resultados pueden leerse también como una oportunidad para mirar la educación con mayor profundidad. Desde las políticas públicas, refiere, implica preguntarse si el currículo permite concentrarse en los aprendizajes fundamentales y profundizarlos, en lugar de intentar abarcar cada vez más competencias.
“Desde las escuelas, supone fortalecer el acompañamiento docente y recuperar el valor de la lectura, la matemática y la indagación científica desde primaria. Y frente a la tecnología, exige pasar de la incorporación de herramientas a una discusión más importante: para qué las usamos y qué capacidades queremos que desarrollen las niñas, niños y adolescentes con ellas. Es importante que los docentes se concentren en promover la reflexión de los propios aprendizajes que se generan en las y los estudiantes, a este proceso se le llama metacognición”, agrega el especialista de World Vision Perú.
PISA nos entrega una fotografía de estudiantes de 15 años y eso también puede llevarnos a mirar todo lo que ocurrió antes. “Si queremos que estudiantes comprenda mejor lo que lee, resuelva un problema matemático o piense científicamente a los 15 años, ¿qué estamos haciendo hoy, cuando todavía está en primaria, para que esas capacidades puedan crecer?”, finaliza Yépez.
VIDEO RELACIONADO