Historias y Testimonios

Alberto (15): “Puedo cambiar todo por una mejor calidad de vida”

Niñez migrante y vulnerable en Tumbes

Jueves, 27 de septiembre 2018 3:35 pm
hace 2 años
PorWorld Vision

Aproximadamente 2000 venezolanos ingresan a nuestro país diariamente por la frontera de Tumbes. Muchos siguen su rumbo hacia las diferentes regiones del Perú, otros solo están de paso para dirigirse a otros países, sin embargo otros deciden quedarse en la región calurosa de Tumbes, buscando mejorar su calidad de vida y la de su familia. 

La familia de Alberto es una de las familias venezolanas que viven en la región fronteriza. Llegaron hace más de un mes esperando mejorar su situación, pues la crisis en su país estaba cada vez peor. “El 90% de los días no teníamos qué comer durante el día, tocaba improvisar o ver cómo solucionabas. Comienza uno pensando que habrá tiempos mejores, pero después piensas cuándo serán esos tiempo mejores”, comenta Alberto. 

Alberto (15 años) y Manuel (17 años) son los dos hijos varones de la familia, la hija mayor, de 20 años, se quedó en Venezuela esperando culminar con sus estudios, "Mi hija está haciendo la tesis en administración en la Universidad Central de Venezuela, presenta la tesis el año que viene y yo no voy a poder estar con ella.”, menciona sollozando Crisanta, su mamá.

“Pasamos necesidad, el sueldo no te alcanzaba.”, cuenta Manuel. Él era estudiante universitario de Recursos Humanos, pero tuvo que dejar sus estudios porque quedaban muy pocos profesores. “Yo tenía pensado quedarme hasta culminar mis estudios, pero la situación en Venezuela se agravaba, los profesores cada día estaban emigrando.”

Alberto, por su parte, era un buen estudiante de secundaria, con muchas habilidades en el baloncesto. “Muchos pensarían que no es tan fácil dejar una vida exitosa allá, amigos, pero para mí fue fácil. Puedo cambiar todo por una mejor calidad de vida, lo esencial, comida, cuántas veces yo me enfermé y mi papá no tenía ni siquiera para un antibiótico”

El papá de los muchachos pasó de pesar 120 a 78 kilos, sin embargo, pese a su débil estado de salud, decidió emigrar en busca de un lugar donde llevar a su familia. “No estaba seguro de que mi papá lo lograra por las condiciones de desnutrición que se encontraba, más por cómo lo iba a intentar: caminando y pidiendo aventón.”, cuenta Alberto.

Crisanta y sus hijos salieron un mes después, mochileando durante 9 días, una trayectoria larga y cansada, sobretodo porque enfermaron. Crisanta sufre de neuralgia (dolores en la cara), y con el frío los síntomas empeoraron. Manuel sufrió diarrea y deshidratación severa, y Alberto, quien siempre veía el lado positivo del viaje, comenta “Yo sí tenía un poco de dolencias en el estómago, pero trataba de dar la apariencia de que estaba bien para que no fuésemos 3 enfermos.”.

El viaje fue difícil, sufrieron robos, estafa, frío, tuvieron que pedir dinero. Alberto pasó su cumpleaños en el viaje “lamentablemente fue el peor día de todos, pasamos hambre, sed.”, sin embargo todo eso ya pasó para él, ahora se siente bien de estar en Perú “Acá la gente es muy cálida, sobre todo lo que se ha perdido en Venezuela son los valores, la educación. Acá todo el mundo respeta.”

Fue un cambio drástico que aún no me adapto. Salir de su país, dejar lo que uno más quiere, dejar de formar su futuro, el venir acá a una vida inestable. Mi miedo es que la situación en Venezuela no cambie, no poder ver a mis seres queridos y el fracaso.”, dice Manuel. Él solo desea que los problemas en su país terminen y poder volver para estudiar. 

Actualmente, la familia vive en una casa alquilada, Crisanta y su esposo trabajan en lo que encuentran. Alberto ya empezó a ir al colegio y Manuel se dedica a tiempo completo a trabajar en construcción, y en las noches y fines de semana sale a vender arroz con leche y gelatina. “Yo no estoy acostumbrada, tenía una casa, un trabajo, tenía todo”, comenta Crisanta, pero trata de adaptarse y pensar que todo va a ir mejorando.

World Vision Perú, viendo la necesidad de muchas familias venezolanas en nuestro país, que día a día se esfuerzan por salir adelante, inició acciones de ayuda humanitaria en Tumbes y Lima, enfocada en atender el acceso a servicios básicos, mejorar el equipamiento de albergues y la implementación de Espacios Amigables para la Niñez, con el objetivo de contribuir a mejorar sus condiciones de vida.

Tags: world vision perú Niñez venezuela tumbes migrantes
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