Historias y Testimonios

Juliani (9 años): “Me gusta estar en el Perú, pero me gustaría estar también con mi hermano”

Niñez migrante y vulnerable en Tumbes

Jueves, 27 de septiembre 2018 4:33 pm
hace 2 años
PorWorld Vision

En Tumbes está la principal frontera peruana que recibe a miles de venezolanos diariamente. La crisis en la que está sumida su nación los está obligando a emigrar y llevar a su familia a un lugar donde puedan vivir mejor. Sin embargo, lo realmente difícil es tener que viajar por varios días con bebés y niños, sin dinero, todo con la esperanza de un futuro mejor

Ese fue el caso de Nayiri Rodriguez (30 años), quien salió de Venezuela con sus cuatro hijos Juliani (9 años), José (6 años), Luciana (5 años) y Abraham de Jesús (2 años), porque la situación estaba cada vez más difícil. “No teníamos comida. En mi colegio me iba bien, pero las maestras se iban.”, cuenta la mayor de las hijas.

En una de las calles de Tumbes, encontramos a Nayiri y sus hijos vendiendo golosinas. Tenían tres semanas de haber llegado al Perú, pero aún en una situación muy inestable. Su esposo, con quien se encontró al llegar, se dedica a la mecánica, sin embargo ese dinero no les alcanza para acomodarse mejor.

El promedio para llegar a la frontera Perú–Ecuador mochileando desde Venezuela es de 9 días, sin embargo ella tardó un mes. “Nos demoramos como un mes caminando, y a veces dormíamos en el frío, pasaban los camiones y nos daban la cola (un aventón). Nos agachábamos cuando estaban los guardias porque si nos veían nos bajaban y nos tocaba caminar”, recuerda Juliani.

“Vinimos con fiebre. A mí, a mi mami y a mis hermanitos se les quemó la cara, se les hicieron unas pelotas con el frío que hacía”, añade Juliani muy triste. Se demoraron en llegar al Perú porque Nayiri y sus hijos no estaban acostumbrados al frío de Colombia y se enfermaron en todo el camino, sin embargo, gracias al apoyo de algunas personas y organizaciones caritativas, quienes temporalmente les daban refugio y alimentación, pudieron recobrar fuerzas y seguir.

Pero Nayiri y su esposo no solo tienen cuatro hijos, su hijo mayor, un adolescente de 15 años decidió quedarse a cuidar de su abuelita en Venezuela. “Extraño a mi hermano, se quiso quedar con la abuela porque ella iba a estar solita. Ella trabaja, pero está pasando hambre. Me gusta estar en el Perú, pero me gustaría estar también con mi hermano. Él siempre me enseñaba cosas bonitas y ahora ya no.”, dice sollozando Juliani.

“Allá para todos el estudio se acabó, todos tienen que trabajar, mi hijo estaba allá esperando a que nosotros le mandáramos dinero, pero ya no puede venir porque no tiene pasaporte”, explica Nayiri, quien confía en que pronto podrá juntar a toda su familia. “Mi otro hermano siempre nos cuidaba, ahora soy yo que me toca cuidarlos a ellos.”, agrega Juliani.

La familia vive en una casa que amablemente una señora les ha prestado. Actualmente ninguno de sus hijos está asistiendo al colegio porque sus papeles se le dañaron en el viaje. “Viajamos hacia Colombia, pero allá es más difícil, acá que al menos tienen esperanza de que ellos puedan estudiar, allá no.”, manifiesta Nayiri, por eso, mientras logran arreglar ese problema sus hijos la acompañan a vender porque no puede dejarlos solos.

Es así como la familia de Juliani se esfuerza todos los días para mejorar su situación. World Vision Perú, viendo la realidad de muchas familias venezolanas en nuestro país,  inició acciones de ayuda humanitaria, enfocada en atender el acceso a servicios básicos, mejorar el equipamiento de albergues y la implementación de Espacios Amigables para la Niñez, con el objetivo de contribuir a mejorar las condiciones de vida de esta población migrante.  

 

Tags: Niñez World Vision Perú venezuela tumbes migrantes
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