Historias y Testimonios

No es fácil ser migrante

“Dios siempre ha estado con nosotros; a pesar del trabajo duro y malos ratos que he pasado, siempre ha estado presente. Estoy muy agradecida con él y con ustedes que llegaron a mí”

Lunes, 19 de abril 2021 2:33 pm
hace 2 semanas
PorWorld Vision en Perú

Yuli, migrante venezolana de 29 años, vive con sus dos pequeños hijos y su esposo. Nos recibió con una gran sonrisa en su hogar en Lima.

“Yo trabajaba en la industria petrolera, un trabajo muy deseado por muchos venezolanos en mi país, pero de repente, llegó un punto en el que ya no podía solventar las necesidades básicas de mi familia, así que junto con mi esposo dijimos: hay que salir”, dice Yuli.

Ella nos cuenta que la decisión de dejar su país y su familia fue una experiencia muy triste, pero hecha solo para personas valientes, pues Yuli junto a su abuela de 73 años y su hijo de 1 año y 2 meses, tuvieron que llegar al Perú vía terrestre, pasando por estafas, miedo y momentos de ansiedad. Sin embargo, supieron sobrellevarlo y finalmente, reencontrarse con el resto de su familia en nuestro país.

“Me dio vergüenza el primer día que salí a vender café. No quería ni hablar porque yo sabía que me había preparado para un futuro mejor”, nos comenta Yuli.

En su primer día de trabajo en nuestro país, pese a la vergüenza y el temor, Yuli logró comprar un paquete de pañales grande para su hijo, algo sorprendente para ella en ese momento, pues en Venezuela solo le alcanzaba para un paquete chico. Progresivamente y de a pocos, se fue independizando, y de un cuarto donde vivía junto a 8 personas, pudo mudarse a un piso con su esposo y dos hijos.

“Dios siempre ha estado con nosotros; a pesar del trabajo duro y malos ratos que he pasado, siempre ha estado presente. Estoy muy agradecida con él y con ustedes que llegaron a mí”, menciona Yuli con mucha fe.

Después de responder una llamada, Yuli recibió una noticia que no esperaba: sería beneficiaria del proyecto “Reduciendo la vulnerabilidad de migrantes y refugiados venezolanos para satisfacer necesidades básicas e inmediatas incluyendo alojamiento y alimentación, cumpliendo con los protocolos de bioseguridad ante la covid-19”  de World Vision. Un proyecto que gracias al apoyo de del Programa Europeo Regional de Migración y Refugio Iniciativa Especial SI Frontera y financiado por la Unión Europea y la Cooperación Alemana BMZ, implementado por la GIZ en Perú, mejoraría su calidad de vida.

Muy feliz y agradecida nos cuenta que la ayuda económica del proyecto en asociación con World Vision llegó en el momento justo, ya que debido a la emergencia sanitaria por la COVID – 19, ella y su esposo se habían retrasado con los pagos del alquiler y tuvieron que ajustar su presupuesto para hacer que el dinero alcance.

“Iba a ser muy difícil tener el dinero completo para pagar las deudas. Esto fue de gran ayuda. Si no, hubiésemos tenido salir a vender mucho más y exponernos”, agrega Yuli.

Además de poder saldar sus deudas inmediatas de alquiler, pudo hacer un mejor mercado: comprar pollo, arroz, huevo, carne, para poder cuidar la alimentación de su familia. También guardó una parte del dinero para ir juntando los trámites para el carné de extranjería de Santiago, su hijo mayor. Y claro, pensando en el futuro, pudo reactivar y mejorar su emprendimiento de venta de tortas.

“Hay un antes y después del proyecto para mí. Me han ayudado a ayudar a las demás personas”, nos dice Yuli. Pues no solo recibió ayuda monetaria, si no también, informativa acerca de temas como violencia, trata y explotación de personas. Estos son delitos a los que muchos migrantes están expuestos, y por temor no llegan a denunciar ante las autoridades correspondientes. “No estamos solos, hay muchas instituciones que nos pueden ayudar”, agrega después de haber asistido a las charlas virtuales en alianza con instituciones y servicios públicos del Estado.

“No es fácil ser migrante, pero Dios nos sostiene. Este proyecto ha sido muy beneficioso para muchas personas que lo necesitaban. Yo fui una de ellas y le doy gracias a ustedes: Proyecto GIZ y World Vision por apoyarnos”, finaliza.

Así como Yuli y su familia, otros 213 migrantes venezolanos también han sido beneficiados con este proyecto.

Si bien la crisis sanitaria los ha golpeado y aún muchos no pueden recuperarse, World Vision junto con los cooperantes, buscan aliviar la carga económica de estas familias y brindarles un soporte emocional.

Tags: ayuda humitaria World Vision Perú Migración venezolana pandemia proyecto GIZ
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