Héroes anónimos

Vilma García, una voluntaria de corazón

“La facilitadora me dijo que los comuneros me habían elegido para que sea quien trabaje  junto a World Vision para apoyar a las familias, lo que me sorprendió y me hizo sentir mucha alegría…"

Miércoles, 3 de junio 2020 8:07 pm
hace 3 meses
PorWorld Vision en Perú

Vilma es sinónimo de solidaridad en la comunidad de Acocro, Ayacucho; no solo por el trabajo que realiza hace 10 años apoyando a World Vision como voluntaria, sino por el amor y la comprensión que tiene con las niñas, niños, adolescentes y sus familias para ayudarlos monitoreando su salud y bienestar.

“He tenido una crianza difícil, mis padres creían que para ser disciplinados tenían que usar el castigo físico. Ellos creían que nos hacían bien, que de esa manera íbamos a ser exitosos”. Por ello, desde muy joven Vilma buscó cómo ayudar a las familias para que críen con amor y comprensión a sus niños, sin castigo físico, como lo hace ella con sus dos hijos pequeños.

“Un día llegando a la chacra me estaba esperando una señorita. Hasta ese momento yo no conocía a World Vision; ella me dijo que era facilitadora y me explicó todo acerca de su trabajo. La forma tan dulce de contarme sobre el trabajo que realizaban con niños y sus familias llegó a mi corazón”.

“La facilitadora me dijo que los comuneros me habían elegido para que sea quien trabaje  junto a World Vision para apoyar a las familias, lo que me sorprendió y me hizo sentir mucha alegría…Tras recibir capacitaciones, aprendí sobre la importancia de la crianza con ternura para solucionar los problemas familiares sin llegar a la violencia, así como otros temas importantes para el bienestar de las niñas y niños”.

Ahora, el trabajo que la mantenía en constante interacción con las familias para monitorear su bienestar tuvo que cambiar cuando llegó el COVID 19. Desde que empezó la cuarentena cambió las largas caminatas para llegar de casa en casa por llamadas telefónicas donde continúa velando por la prevención y salud de las familias. Además, también asesora sobre cómo superar las dificultades que puedan tener con la educación remota de sus hijos. Muchas de estas familias no cuentan con smartphones y encuentran en Vilma el nexo entre ellas y los profesores.

“No todas las familias con las que me comunico tienen acceso a la radio o a la televisión para que sus hijos puedan ver Aprendo en Casa. Yo tengo la bendición de tener celular, whatsapp e Internet y las ayudo enviando las evidencias de las tareas de sus hijos a los profesores”.

Después de 10 años como voluntaria con vocación y corazón, Vilma asegura que no solo ha cambiado la vida de muchas familias de su comunidad sino la suya misma. Por ser un ejemplo de madre empoderada y que ha impactado en la mejora de la calidad de vida y educación de decenas de niñas y niños ayacuchanos, para World Vision ella es una verdadera Heroína Anónima.

Tags: voluntariado héroes anónimos
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