Historias y Testimonios

"Volveré por mi hijo"

Sentido testimonio de madre migrante venezolana que vive en refugio de Lima

Jueves, 26 de septiembre 2019 11:12 am
hace 1 año
PorPierre Gutierrez

Al centro sur de la ciudad de Lima, en un distrito donde impera el desorden y la inseguridad, se ubica el albergue de acogida “Beata Margarita” para migrantes venezolanos, administrado por una iglesia Católica de la zona. Allí conocimos a Mirella, madre soltera de dos hijos de 25 y 15 años, quien en su país trabajaba haciendo servicio de transporte de personal para una empresa.

La crisis política y económica de Venezuela originó un cambio radical en su vida y la de su familia. El caos social y la inestabilidad laboral han derivado en un aumento exponencial en el precio de los alimentos y medicamentos. La desesperación agobiaban a las familias venezolanas todos los días.

Mirella decidió emigrar junto a su hija de 25 años, dejando en su país a su hijo de 15, con quien se comunica por teléfono. La desesperanza y lucha de su hijo por conseguir alimentos la entristece. “Mi hijo me llama y me pregunta: ¿Qué has comido hoy? Yo contesto solo lentejas con arroz, porque es lo único que él puede comer allá. A veces debo mentirle porque no quiero que piense que yo estoy bien aquí mientras él allá la pasa muy mal”, nos cuenta.

“Desde que llegué he trabajado muy duro, vendiendo café y keke (pastelillos), limpiando casas para enviar el dinero a mi hijo. Estoy también ahorrando para traerlo a Lima, no tengo pasaporte pero veré la manera de como viajar, espero que tengan compasión y me den visa humanitaria. La cosa se ha complicado un poco porque estoy enferma. El médico me dijo que tenía los riñones grandes, además tengo pólipos en la vesícula”.

A pesar del estado delicado de salud actual de Mirella, ella se preocupa más por la situación de sus dos hijos, pues su hija mayor está embarazada de cinco meses. No sabe si volver a su país para traer a su hijo o quedarse al cuidado de su hija cuando de a luz. Como madre se encuentra agobiada porque quisiera estar con ambos al mismo tiempo. “Mi hijo me dice que cuenta los días para verme. Yo quisiera regresar por él”.

Después de unos minutos, Mirella nos muestra los bolívares que ya no tienen ningún valor en el país. Nos dice que ahora habrá nuevos billetes, nos enseña también la cédula de identidad comentándonos: “en Venezuela no queda material ni para pedir una identificación oficial”.

Esperanza es todo lo que tiene. Anhela volver a su país para traer a su hijo, no pierde la fe de poder ver a su país resurgir de entre las cenizas.

Al despedirnos, vemos su valentía y coraje en tierras lejanas. Mirella, junto a sus demás compañeras, han formado una red de soporte emocional y espiritual para las personas que llegan al refugio. Sonríen y contagian su entusiasmo, su optimismo; viven con la convicción y confianza de ver unida a esa gran Venezuela.

El personal del albergue “Beata Margarita” fue capacitado por World Vision para operarlo y administrarlo, poniendo particular atención en el cuidado y protección de los niños y las niñas migrantes.

Tags: World Vision Perú Migración venezolana Venezuela
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