En distintas regiones del Perú -desde comunidades amazónicas hasta zonas urbanas y escenarios internacionales- niñas, niños, adolescentes y jóvenes, acompañados por World Vision Perú, ocuparon espacios que antes eran ajenos: mesas de decisión, foros globales, ferias del libro, programas públicos, iniciativas productivas.
El 2025 también fue un año en el que distintas piezas (Estado, sociedad civil, empresas, juventud y niñez) encajaron con una agenda común: reducir brechas, fortalecer capacidades y asegurar el acceso a oportunidades.
Cuando el trabajo sostenido es reconocido
A lo largo del año, el trabajo de World Vision Perú fue reconocido desde distintos espacios del país, reflejando que las metodologías y alianzas están generando resultados.
World Vision Perú obtuvo el segundo lugar en la categoría Sociedad Civil del Premio Cátedra Konrad Adenauer de la Universidad San Ignacio de Loyola por la experiencia de Veedurías Escolares, una iniciativa que pone a niñas y niños en el centro de la toma de decisiones al permitirles evaluar y proponer mejoras en la calidad de la alimentación escolar, fortaleciendo la participación ciudadana desde la niñez.
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World Vision Perú fue reconocida por P&G en la celebración de los 20 años del programa “Agua Limpia para los Niños”, que ha permitido responder a emergencias climáticas en diversas regiones del país, entregando sobres purificadores de agua a familias afectadas, reduciendo riesgos sanitarios y fortaleciendo la resiliencia comunitaria.
El proyecto Youth Ready fue finalista del Reconocimiento Perú por los ODS 2025, en el eje Prosperidad, por su contribución al desarrollo económico y la empleabilidad de adolescentes y jóvenes. Esto refleja el compromiso de World Vision Perú por impulsar oportunidades económicas para adolescentes y jóvenes, fortaleciendo capacidades para la empleabilidad y el emprendimiento.
World Vision Perú fue reconocida oficialmente como aliada estratégica del Programa Nacional PAIS, en el marco de su octavo aniversario, durante la ceremonia ‘PAIS: 8 años acercando el Estado al corazón del Perú’. El reconocimiento destacó el trabajo conjunto para fortalecer tambos en Cusco y Ayacucho, así como la articulación de esfuerzos en la triple frontera amazónica, acercando servicios del Estado a comunidades rurales y de difícil acceso.
A nivel regional, el impacto también fue reconocido por autoridades y actores locales. El Gobierno Regional de Cusco destacó la trayectoria y el aporte sostenido de World Vision Perú al bienestar de la niñez y sus familias; mientras que la Dirección Regional de Educación de Ayacucho la reconoció como socio estratégico en la gestión del bienestar de la comunidad educativa.
Además, el trabajo en el fortalecimiento de habilidades socioemocionales fue reconocido a nivel nacional como una buena práctica dentro de la iniciativa ‘Juntos por el Bienestar Escolar’, experiencia que hoy se replica en otras regiones del país como Puno y Amazonas, consolidando una educación integral.
Historias que abren caminos
Si los reconocimientos muestran el ‘cómo’, las historias de niñas, niños y jóvenes muestran el ‘para qué’.
En 2025, Jhey, un joven de Ayacucho que participó en las redes organizadas de jóvenes líderes de World Vision, representó al Perú en el Complutense International Model United Nations (COMPIMUN) en Madrid. En un espacio donde se debaten respuestas globales a desafíos como el cambio climático, la pobreza o la paz, su participación confirmó que el talento peruano existe en todos los territorios, pero necesita oportunidades reales para desplegarse.
En Lima, Luna presentó su libro Retrato de una escritora especial en la Feria Internacional del Libro. Su historia recordó que el acceso a espacios educativos y de participación puede transformar trayectorias de vida y abrir referentes para otras y otros adolescentes.
Mauro, también de Ayacucho y participante en los programas de World Vision, alcanzó el primer puesto en un concurso público del Ministerio de Economía y Finanzas, demostrando que la inversión en educación, acompañamiento y proyecto de vida tiene impactos concretos en la inserción laboral y el liderazgo joven.
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A estas historias se sumaron más de 70 jóvenes de siete regiones que participaron en el Encuentro Nacional “Voces que inspiran, Acciones que Transforman”, donde construyeron una Agenda Juvenil con propuestas sobre educación, clima, empleo y participación. No se trató solo de escucharles, sino de acompañarles a convertir ideas en acción.
Estas trayectorias son parte de procesos que World Vision Perú viene acompañando desde hace años y que este 2025 encontraron mayor visibilidad en escenarios nacionales e internacionales.
Alianzas que amplifican el impacto
A lo largo del año, World Vision Perú fortaleció alianzas con empresas que decidieron vincular sus marcas a causas sociales, demostrando que el sector privado puede ser un aliado clave para generar desarrollo con impacto real en la niñez. Desde experiencias gastronómicas hasta espacios de recreación y voluntariado corporativo, estas iniciativas conectaron propósito, ciudadanía y resultados concretos en comunidades.
Gastronomía con impacto social
El 2025 confirmó que invertir de manera sostenida en la niñez, la adolescencia y la juventud genera resultados medibles. Que articular con el Estado fortalece políticas públicas. Que las empresas pueden ser aliadas estratégicas del desarrollo. Y que escuchar a quienes históricamente no fueron escuchados mejora las decisiones colectivas.
World Vision Perú cierra el 2025 con una convicción renovada: el desarrollo no se construye desde un solo lugar, sino desde la confianza, la evidencia y el compromiso compartido. Cuando esos elementos se alinean, los cambios -aunque no siempre inmediatos- empiezan a ser visibles, sostenibles y replicables.
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