El Estado peruano oficializó la Guía Metodológica para Talleres de Promoción de Prácticas de Crianza Positiva, mediante la Resolución Ministerial N.° 020-2026-MIMP, que incorpora como base técnica la metodología “Bálsamo de Ternura”, desarrollada por la organización de desarrollo humanitario World Vision, y busca acompañar a madres, padres y cuidadores para aprender a poner límites sin violencia y fortalecer vínculos de confianza en la familia.
La coordinación entre World Vision y el Estado para integrar esta metodología en la política pública nacional inició en 2023 y se consolidó tras un proceso de articulación técnica, que permitió traducir una experiencia comunitaria en una herramienta oficial de alcance nacional.
En muchos hogares del Perú y Latinoamérica, el castigo físico y humillante contra la niñez se acepta como una forma de educar y corregir. Sin embargo, la violencia en la crianza deja huellas profundas en la salud mental, el aprendizaje y la manera en que niñas y niños se relacionarán en el futuro.
PUEDES LEER: Unlock Literacy, la innovadora metodología de World Vision que aumenta la comprensión lectora de niñas y niños
La normativa aprobada por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables aplica a todas las instituciones públicas y privadas que trabajan directamente con niñas, niños, adolescentes y familias. Por ejemplo, en los Centros de Atención Residencial (CAR), donde viven niñas y niños que han sido separados temporalmente de sus familias; en los programas de Educadores de Calle, que acompañan a adolescentes en situación de riesgo en espacios públicos; en los servicios WARMIÑAN, que brindan orientación y apoyo a familias que enfrentan violencia; y en otros programas comunitarios que trabajan en zonas rurales.
Además, la guía podrá incorporarse en espacios educativos y de formación docente, ampliando su alcance a escuelas y comunidades. Eso significa impactar positivamente en toda la población infantil y adolescente del Perú, abarcando desde la infancia temprana hasta la adolescencia, unos 9,7 millones de niñas y niños.
Lo innovador es que la metodología incorporada nace de un trabajo conjunto entre World Vision junto a familias en distintas regiones del país, escuchando historias de crianza marcadas por violencia, abandono o ausencia de redes de apoyo. Con la metodología “Bálsamo de Ternura”, que hoy forma parte de la política pública nacional de crianza, las personas adultas revisan sus propias historias de la niñez, identifican patrones de crianza aprendidos y construyen nuevas formas de relacionarse con niñas y niños, poniendo límites sin recurrir a la violencia y fortaleciendo la confianza familiar.
Este enfoque es parte de la estrategia de Crianza con Ternura que World Vision viene desarrollando e implementando desde hace 12 años en Perú y otros países de América Latina y el Caribe, basada en evidencia que demuestra que las niñas y niños que crecen con cuidado, protección y acompañamiento desarrollan mayor bienestar emocional y físico frente a quienes han vivido adversidad sin redes de afecto.
Como parte de su contribución técnica al país, World Vision también ha capacitado 63 Centros de Salud Mental Comunitarios en siete regiones (Cusco, Áncash, La Libertad, Ayacucho, Huancavelica, Lima y Loreto), alcanzando a 135 profesionales entre certificados y en proceso de certificación, lo que amplía la capacidad de atención y acompañamiento a más familias.
“Que Bálsamo de Ternura sea el principal enfoque para esta norma nacional en el Perú es un paso decisivo. Con esta política, Perú se posiciona a la vanguardia en el uso de la ternura como herramienta de sanación y resignificación”, agrega Sandra Contreras, directora ejecutiva de World Vision en Perú.
Crecer en entornos de violencia o negligencia incrementa el riesgo de problemas de salud mental, dificultades de aprendizaje y relaciones conflictivas en la adultez. Frente a ello, las llamadas experiencias de ternura -presencia de adultos protectores, escucha activa y afecta- reducen estos riesgos.
Con esta integración a la política pública, World Vision reafirma que la protección de niñas, niños y adolescentes no solo implica responder contra la violencia, sino también trabajar con familias, comunidades y servicios públicos para prevenirla desde su raíz: la forma en que criamos.
Lee la guía metodológica aquí