Empleo juvenil en Perú: salud mental, habilidades y oportunidades reales
World Vision Perú
viernes 27 de marzo - 2026
¿Qué necesita la juventud para acceder -y mantenerse- en un empleo formal? Esa pregunta reunió a representantes del sector público, privado, academia y sociedad civil en dos espacios de diálogo impulsados por la organización de desarrollo World Vision Perú, que pusieron sobre la mesa una misma idea: la empleabilidad juvenil no se resuelve solo con capacitación técnica.
Los encuentros (uno centrado en salud mental y otro en empleabilidad) permitieron mirar de forma integral las condiciones que influyen en la trayectoria laboral de adolescentes y jóvenes, especialmente en contextos urbanos como Lima Norte y Callao.
En el panel de empleabilidad, la discusión partió de evidencia. El estudio “Situación de la Empleabilidad Juvenil de Lima Norte y Callao”, elaborado en el marco del programa Youth Ready -una iniciativa de World Vision orientada a fortalecer habilidades para la vida y el trabajo de adolescentes y jóvenes- recogió información de 361 jóvenes y 127 empresas para identificar qué está limitando el acceso al empleo formal.
Los hallazgos apuntan a que más allá de la formación técnica, las empresas priorizan habilidades como la comunicación, la adaptabilidad o el trabajo en equipo, mientras que muchos jóvenes enfrentan su primera experiencia laboral en condiciones informales que terminan afectando sus oportunidades futuras.
“El desarrollo no se trata de resolver problemas por las personas, sino de crear las condiciones para que puedan desplegar todo lo que ya son”, señaló Sandra Contreras, directora ejecutiva de World Vision durante el encuentro. “Y esas condiciones no dependen de un solo actor”.
El panel reunió a actores clave como Jhon Marquina, director de Promoción del Empleo y Capacitación Laboral del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo; Claudia Velarde, especialista en sostenibilidad del sector privado; Katherine Sarmiento, investigadora de la Pontificia Universidad Católica del Perú; y Anghelli Hinostroza, joven participante del programa. La conversación giró en torno a cómo alinear expectativas: empresas dispuestas a formar talento, pero que esperan habilidades base; jóvenes que buscan mejores condiciones, pero enfrentan barreras estructurales para acceder a ellas.
Esa discusión se amplió en el Foro Multisectorial de Salud Mental Adolescente y Juvenil, donde participaron representantes del Programa Nacional de Centros Juveniles, el Ministerio de Justicia, centros de salud mental comunitarios, especialistas y jóvenes líderes. Allí, el foco estuvo en un punto de partida distinto: antes de hablar de empleo, es necesario entender en qué condiciones emocionales llegan los jóvenes a ese proceso.

En el Perú, los problemas de ansiedad, depresión y estrés afectan de manera creciente a esta población, en un contexto marcado por violencia, presión social e incertidumbre económica. Estas condiciones no solo impactan su bienestar, sino también su capacidad para sostener estudios, tomar decisiones y adaptarse a entornos laborales.
“Antes de hablar de empleabilidad o inserción laboral, hay que preguntarse quién soy yo. Ese es el punto de partida”, enfatiza Contreras. “No podemos construir un futuro sobre cimientos que no hemos mirado”.
Desde esa mirada, el proyecto Youth Ready integra formación para el empleo y fortalecimiento socioemocional. Solo en 2025, 483 jóvenes culminaron el programa en Lima, Callao y La Libertad, mientras que más de 27,600 participaron en procesos formativos que combinan emprendimiento con habilidades para la vida y el trabajo.
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