Luis y el sueño del negocio propio en la Amazonía
Vanessa Cruzado Alvarez
viernes 27 de marzo - 2026
La acumulación de agua también es un caldo de cultivo para enfermedades como el dengue y la malaria. Y sobre ese paisaje de fragilidad geográfica, sanitaria, económica crecen también otras amenazas más silenciosas como el trabajo informal o la inseguridad. En esa zona creció Luis (19), el tercero de seis hermanos.
Tenía 13 años cuando perdió a su papá. La economía del hogar, que ya era frágil, se volvió más difícil. Cuando finalmente terminó la secundaria, era el único que había llegado hasta ahí: uno de los mayores se fue a trabajar como ayudante en una vidriería y ya formó su familia; su hermana (la segunda) también se fue de casa. Ninguno había accedido a estudios después del colegio.
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Luis empezó a vender frutas con su mamá, tomó cualquier trabajo disponible y así vivía, hasta que uno de sus compañeros le dijo que vaya a un taller que podía interesarle. Ahí fue su primer encuentro con World Vision Perú, mediante su metodología Youth Ready –que en Amazonía se implementa con el apoyo de Scotiabank y la Fundación FC Barcelona- que trabaja con adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad (quienes no estudian ni trabajan, o están en riesgo de hacerlo) para pensar en el futuro, para identificar qué se quiere construir, para convertir una intención vaga en un plan concreto.
Luis llegó a las capacitaciones con una idea que todavía no sabía que tenía: la soldadura siempre le había llamado la atención. De niño soñaba con ser policía, pero al ir trabajando su plan de vida fue descubriendo algo más preciso. No solo le gustaba soldar, sino que le gustaba crear. Diseñar cosas. Ver cómo algo que no existía empieza a tomar forma en sus manos.
Con ese punto de partida elaboró su plan de negocios: una tienda de productos de primera necesidad que le permitiera generar ingresos mientras seguía formándose. Obtuvo un bono semilla para implementarlo. Y accedió a un Centro de Educación Técnico-Productiva donde hoy estudia soldadura, una habilidad técnica con demanda real en una región donde la madera, el metal y la construcción son parte del paisaje cotidiano.
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Hoy Luis tiene varias cosas que hace un año no tenía: un ingreso que ayuda a sostener el hogar, una formación técnica en curso, y algo más difícil de medir, pero igual de importante, un horizonte propio.
Su madre sigue con la venta de frutas. La idea de Luis es que pueda seguir haciéndolo, que eso sea de ella, mientras él construye lo suyo. Su sueño es tener su propio taller de soldadura, uno donde no solo se repare sino también se cree. Que el trabajo tenga algo de arte.
Es un sueño específico. Con un plan. Con nombre.
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